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viernes, 22 de mayo de 2009

El bien y el mal. La Maldad existe. Encarnación de una lucha.

La dualidad del bien y el mal sigue estando presente en nuestro devenir diario.  Guerras, destrucción,  Odio, ira, envidia,   violencia, avaricia, crueldad, la MALDAD   frente  al AMOR, luz, bondad, solidaridad, generosidad, paz.  LA MALDAD EXISTE y nos aparta de lo honesto. Es distinta de la enfermedad mental que,  a veces,   confundimos.  Alguien dijo hay RASGOS DE MALDAD en el BONDADOSO Y RASGOS DE BONDAD EN EL MALVADO ¿Por qué los humanos odiamos, podemos matar,  o asesinar?¿Por qué el ser humano puede ser cruel? ¿Por qué ser bordes, hirientes cuando podemos ser amables? Por qué quitar las ilusiones a alguien, hacer sentir el oprobio, el vampirismo emocional existe, pero este sera otro tema, mejor  podemos alimentar su ilusión y bienestar. Hay que ayudar a crecer a la persona, al ser humano, ayudarle a mejorar su autoestima,  empoderarle,  no hundirle.

LA DUALIDAD AMOR/ODIO. GRAVITA SOBRE EL SER HUMANO Y LE CONDICIONA. Ayudar a los demás podría ser nuestra meta, para ello primero debemos ayudarnos a prosperar a nosotros mismos. Si somos prósperos en bondad y otros  podremos sin duda ayudar. Ayudémosnos y ayudemos. Todo lo que se no se da se pierde y todo lo que se entrega se multiplica.  

Nuestra vida no es sino UNA LUCHA ESFORZADA. La vida no es justa, y hay condiciones verdaderamente difíciles para muchas personas, que son capaces de superar las más variadas y diversas adversidades de forma asombrosa, otras no.

Aceptar que la dualidad es real, que el bien y el mal a los cuales nos enfrentamos todos los días son un hecho simple y que debemos hacer lo que podamos para luchar contra ellos. Pero también podemos ver la dualidad como algo que podemos elegir.






Somos energía. Nuestros órganos están vibrando. No debemos perder la conexión con nosotros mismos. Soy un ser humano y también puedo ser toxica para los demás. Debemos comprender cuando nos desconectamos de nuestra paz interna e intentar hacernos conscientes de ello. Son procesos que debemos comprender y tomar conciencia de lo bueno, lo malo. Y trascender del ego, de nuestra rabia.  Necesitamos LUZ. 

Nuestro propio entorno es a veces muy difícil de llevar y nos genera toxicidad. Mi marido  tiene problemas de adicción. Su energía vibra muy bajito y el es capaz de bajar mi energía. Es su proceso,  no me pertenece. Perturba mi paz interna. No soy capaz de enviarle LUZ y me carga de ira.  A través, del amor de Dios,  esa negatividad que me genera,  yo la devolveré en forma de luz, esto es un gran esfuerzo. Hay que  hacer un enorme esfuerzo de voluntad y de acción . No siempre puedo elevar mi energía. Y no siempre tengo la fuerza suficiente.  Solo puedo rezar a mi ángel para que el me proteja y no atraer personas que intoxiquen mi energía. 


Dios es LUZ y en EL NO hay tiniebla alguna. 1 Juan 1:5.


Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.  Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.  Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo”. (Mateo 5, 13-16)   Jesús nunca obliga a nadie a nada. Tenemos libre albedrío ese don que nos da la libertad de decidir.   Jesús nos muestra qué es lo mejor para nosotros, y nos invita a hacerlo.

La Biblia clasifica a algunos ángeles como “elegidos” (1 Timoteo 5:21) o “santos” (Mateo 25:31; Marcos 8:38) Todos los ángeles eran originalmente santos y gozaban de la presencia de Dios (Mateo 18:10 y del ambiente del cielo (Marcos 13:32).
Otros ángeles se opusieron a Dios bajo el liderazgo de Satanás (Mateo 25:41; 2 Pedro 2:4; Judas 6; Efesios 6:12). Frecuentemente nos referimos a ellos como “demonios”.

En realidad existe en el mundo invisible un conflicto cruento que va más allá de lo que podemos imaginar. No es, sin embargo, una lucha entre dos fuerzas iguales y eternas. Dios, quien ha creado todos los seres es el que está en control, y una vez que haya usado a esos seres de maldad para cumplir Sus propósitos, los va a reunir para quitar para siempre su influencia en el resto de la creación. (Rezo porque "Así sea y que pronto llegue).  No se gana la batalla contra el mal usando “paños de agua tibia”.  El pecado daña todo lo que encuentra a su paso.  Para vencerlo hay que tener una gran determinación y hacer un enorme esfuerzo de voluntad y de acción.  “Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no”, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno”. (Mateo 5, 37)  Jesús nos pide que nuestras palabras sean siempre verdaderas y que nuestras acciones sean honestas, de tal manera que coincidan las unas con las otras, y nosotros seamos personas coherentes.

“Cada uno de nosotros tiene tres posibilidades: ser pasivo y no hacer nada, ser malvado o convertirse en un héroe”  Philip Zimbardo.


Más allá del juego de los contrarios, existe una dimensión eterna de luz pura, de Ser puro, de amor puro. 

En el Sendero del Mago de Deepak Chopra leemos:  Aunque todo lo que hay en la creación parece tener su contrario, hay algo que no lo tiene: la totalidad. La totalidad del espíritu no tiene contrario porque lo abarca todo. Para escoger el segundo camino debemos estar dispuestos a renunciar a la lucha contra el mal.  Ése es el sendero del mago.  No hay duda de que ante el mal siempre reaccionamos con temor e ira. La lucha nace de esta reacción y como todos deseamos que el mal desaparezca, la lucha parece legítima. ¿Pero qué tal si la ira y el temor son la causa del mal? ¿Qué tal si nuestras reacciones perpetúan el mismo ciclo interminable? A partir de estas preguntas nació el segundo camino. No quiere decir que la lucha sea equivocada y que debamos someternos al mal. Pero el fin del mal es un asunto serio...




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