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sábado, 4 de diciembre de 2010

Pequeños soles en la Tierra

Un gran avance.
"Los combustibles fósiles se agotarán en apenas un siglo y no nos conviene dejar que sigan liberando gases de efecto invernadero a la atmósfera durante más años. La humanidad se ve obligada ya a buscar y a hacer rentables otras formas de energía. Las más nueva y prometedora es la energía de fusión, la energía de las estrellas, la misma que produce el Sol y que alimenta la vida que conocemos". http://www.redesparalaciencia.com/3956/redes/redes-73-pequenos-soles-en-la-tierra

domingo, 7 de noviembre de 2010

Amabilidad



Si fuertes y sanos queremos crecer
un poco de amabilidad, generosidad
y bondad debemos aplicar.
Dar a cucharadas en todo momento,
a niños, enfermos y ancianos
y quien lo pueda necesitar.
Cura heridas y altruistas nos hará.
No tiene contraindicaciones,
por el contrario nos revitaliza, fortalece,
repone , recupera, y aporta felicidad.
¡Qué maravilloso descubrimiento, que estupendo remedio!!!

Un poco de amabilidad, bondad y generosidad
serán tu mejor talismán.


                       de  Carmen L.S. (Eurídice-v)


Día 13 de noviembre " Día Mundial de la Amabilidad".
Image du Blog fr.pickture.com/blogs/chezmanima
Source :

sábado, 23 de octubre de 2010

Soy

Soy, puedo
vivo, sonrio.

Lloro, siento
enfurezco, me enorgullezco.

Las palabras son vida, la vida son palabras.

Todo pasa y el sol vuelve a brillar

¿De qué está hecha el alma?
Ya lo preguntaba D. Mario Benedetti.

martes, 14 de septiembre de 2010

Reflexión


No elegimos, el país donde nacemos, ni mucho menos, la lengua que hablamos, no elegimos nuestro físico, ni tampoco nuestro carácter, pues nos viene dado......No estoy segura de poder elegir por nosotros mismos, demasiadas cosas. La importancia de las cosas es relativa.

Nuestro ser se erriquece día a día, salvando circunstancias ideando, viviendo luces y sombras.




viernes, 3 de septiembre de 2010


El tiempo y el espacio que ocupamos, en un determinado momento no son susceptibles de una predeterminada desobediencia, nos determinan. Unicamente, nuestros sueños pueden desafiarlos, ¿Utilizamos el tiempo o el tiempo nos utiliza a nosotros???.

domingo, 11 de julio de 2010

El cosquilleo de la final


Se empieza a sentir el cosquilleo de la final
. La verdad que los deportistas españoles, son buenos, muy buenos...... Y somos buenos en todo, tenis, motociclismo,ciclismo, natación, baloncesto, fórmula 1..... que nos hacen sentir orgullo patrio.

domingo, 30 de mayo de 2010

Amor de madre

De niños creemos que mama todo lo puede, que no siente cansancio, que no sufre. Esa imagen que guardamos de ella, con el tiempo no coincide con la que vemos cuando pasan los años. Entonces descubrimos que mama también sufre, se cansa, está triste, no tiene fuerza, calla ocultando el dolor.
De niños no entendemos sus lágrimas, de adultos nos preocupan o no las comprendemos.
Asi como nosotros, necesitamos tantas veces de la protección de esos brazos fuertes, de la compresión de nuestros gestos o de nuestros silencios, de nuestro dolor. Ella también nos necesita.
Por eso debemos detenernos y observarla, abrazarla y hacer que sintamos que estamos allí, que nos importa, que es valiosa, y de esta forma regresaremos a ella el más hermoso sentimiento que nos enseñó, el sentimiento que lleva paz y tranquilidad en los momentos difíciles de la vida, el que nos contine, el que minimiza el dolor, el que nos hace luchar por nuestros sueños e ideales, pero sobre todo nos da sin pedir nada a cambio: El Amor.
Graciela Heger





domingo, 24 de enero de 2010

El halcón.


Cuentan la historia, de un rey que amaba profundamente a los animales y le gustaba verlos de cerca para disfrutar de su belleza, respetaba su libertad y gozaba dejándolos en libertad en sus inmensos jardines. A menudo compraba los animales que los cazadores solían traer al pueblo, los curaba y los alimentaba.


Cierto día, le llevaron un hermoso halcón de enormes alas, era un animal realmente imponente, sus fuertes garras se asían con firmeza al tronco de madera en el que era transportado, cuando desplegaba sus alas ofrecía un espectáculo simplemente sobrecogedor, su cabeza rematada por un pico brillante y poderoso, amenazador y sus ojos dejaban ver una agudeza sorprendente.
El rey se sintió realmente admirado de tal portento de animal y lo compró a un precio exorbitante e inmediatamente ordenó que sea llevado al mejor lugar de su jardín. Todos los días lo contemplaba desde las ventanas de su palacio y a menudo bajaba para verlo de cerca. Sin embargo, observó a los pocos días que el animal a pesar de desplegar sus enormes alas impresionando a quienes estuvieran cerca, no levantaba vuelo, volvía a encoger sus extremidades y retornaba a su cotidiana quietud.
Hizo todos los esfuerzos posibles para que el halcón volara, ofreció a sus súbditos una cuantiosa fortuna como premio para el que fuera capaz de hacer volar al ave.
Como no podía ser de otra forma, se presentaron muchos postulantes a ganar el premio, todos fracasaron. No importaba lo que intentaran, el ave no volaba y el rey se sentía triste por ello.
Pasaron los días y el ave continuaba sin volar.
Finalmente, un campesino se presentó ante el rey y le prometió conseguir que el halcón levantara vuelo; el rey sin mucha esperanza ordenó que le permitieran intentarlo y así el campesino fue llevado al jardín donde reposaba el hermoso animal.
Cuál no sería la sorpresa del rey cuando a los pocos minutos sus guardias le pidieron, asombrados, que mirara por la ventana. Así pudo ver un espectáculo maravilloso, el halcón volaba con destreza cada vez mayor, se remontaba muy alto, hasta casi perderse de vista y volver a ras del suelo para volverse a elevar raudamente dando giros, rizos, vueltas y trazando toda clase de figuras en el aire, se alejaba y volvía como si fuese el dueño de los aires, lo vieron cazar un pequeño roedor y llevárselo lejos.
Llamó el rey al campesino y le preguntó cómo había conseguido aquel milagro. Con simpleza el hombre respondió:
- Mi señor, simplemente corté el tronco sobre el cual el halcón reposaba, así, al no encontrar apoyo y seguridad recordó su naturaleza y remontó el vuelo.
Lo que había sucedido era que el ave se sentía segura aferrada al tronco, allí le era llevado su alimento, el agua que necesitaba y allí era admirada su belleza, no tenía ninguna necesidad de desprenderse del palo y por lo tanto, no se desprendía de él. Cuando el palo faltó, el halcón no encontró más comodidad y tuvo que volar, eso le recordó que podía volar, que podía disfrutar de los cielos, mirar la tierra desde muy arriba, sentirse libre.
Desconozco el autor.